El síndrome del cascanueces

El síndrome del cascanueces

El síndrome de Nutcracker o del cascanueces es una enfermedad rara que se produce por la compresión de la vena renal izquierda entre la aorta abdominal y la arteria mesentérica superior. Este tipo de enfermedad se da con mayor frecuencia en personas de avanzada edad, y afecta más a mujeres que a hombres. 

Se identifican tres tipos de síndrome del cascanueces:

Síndrome del cascanueces o de Nutcracker anterior: es el más habitual, cuando la compresión de la vena renal izquierda se produce por la parte de la arteria aorta y la mesentérica.
Síndrome del cascanueces posterior: la vena renal queda atrapada y comprimida entre la columna vertebral y una de las dos arterias.
Síndrome del cascanueces combinado: el menos frecuente, donde la vena renal izquierda queda pinzada en su rama anterior por las dos arterias, mientras que la posterior se queda pinzada entre la columna vertebral y la aorta.

Aunque benigna y sin grandes complicaciones, este tipo de enfermedad puede complicarse a nivel renal, y puede ser muy invalidante e incluso conllevar la vida del paciente. Una situación que podría darse es que, si hay un sangrado recurrente y regular, el paciente podría sufrir anemia, aparecer nefropatías e incluso alterarse la presión sanguínea y arterial.

Los síntomas del síndrome del cascanueces son ginecológicos o urológicos. Dentro de los síntomas urológicos están: hematuria macroscópica o microscópica unilateral, es decir, visible en la orina o en el microscopio. Varices en las piernas. Dolor abdominal en el lado izquierdo y varicocele.

Entre los síntomas ginecológicos podemos encontrar: disregulación del ciclo menstrual, dolor poscoital, dispareunia, dolor en el abdomen bajo, disuria, varices pélvicas, de glúteos, vulvares o en los muslos y trastornos emocionales

El diagnóstico debe ser muy meticuloso, por eso nuestros especialistas hacen una historia clínica detallada del paciente. Además, se deben hacer pruebas complementarias que pueden ser de gran ayuda, como una ecografía doppler, una tomografía computerizada (TC) del abdomen con contraste, una cistoscopia, una urografía intravenosa, una cistourétero-renoscopia, una manometría de la VRI, una angiorresonancia y una flebografía.

El síntoma más claro para acudir a nuestros especialistas es cuando en la micción apreciamos que aparece sangre en la orina. No están claras las causas, pero podría producirse por alteraciones a nivel embrionario. En niños, a veces puede producirse ante los cambios propios del crecimiento en el cuerpo. En adultos, existen diversas hipótesis al respecto:

– Anomalías como duplicaciones de la vena renal.
– Presencia de tumores o inflamaciones que empujen las arterias, de manera que comprimen la vena renal izquierda.
– Una masa corporal demasiado baja (la grasa de esta zona hace que haya más espacio entre ambas arterias).
– Hiperlordosis o algún problema en referencia a la posición de los riñones ante cambios de postura.
Como ya hemos comentado anteriormente es una enfermedad benigna, pero en algunos casos sí será necesaria alguna intervención, normalmente de tipo quirúrgico. Entre las operaciones más comunes está la implantación de un stent intravascular o extravascular, que es un dispositivo que permite mantener abierto el vaso afectado. Si hay un sangrado renal muy grande pueden llegar a ser necesarias transfusiones de sangre. En otros casos extremos puede requerir un trasplante de riñón o un bypass en la vena renal.

Nuestros especialistas en cirugía vascular, así como nuestros urólogos y ginecólogos pueden diagnosticar esta patología en caso de que tengas dudas ante cualquiera de los síntomas que hemos descrito. Contacta con tu centro Gomermedi si necesitas una exploración y diagnóstico profesional y con garantías.